Un abrigo de invierno supone uno de los mayores retos a la hora de llevarlo como equipaje de mano: es voluminoso, pesado y difícil de comprimir. Aquí te presentamos las mejores estrategias para viajar ligero en invierno sin renunciar al abrigo.
Ponerse el abrigo en lugar de guardarlo
La regla de oro para el invierno: usa tu abrigo más grueso durante el vuelo; no lo guardes en tu equipaje de mano. Este sencillo hábito ahorra mucho espacio y peso, especialmente teniendo en cuenta las limitaciones de peso, a veces muy estrictas (8 kg en Lufthansa, 6 kg en Condor).
Vestir en capas en lugar de un abrigo grande.
| Estrategia | Ventaja |
|---|---|
| Abrigo grueso y único | Cálido pero muy voluminoso para guardar. |
| Varias capas delgadas | Compresible, ajustable según la temperatura. |
Optar por varias capas finas (capa base técnica, forro polar, cortavientos) en lugar de un solo abrigo grueso ofrece mucha más flexibilidad: cada capa es compresible individualmente y el conjunto se adapta mejor a las variaciones de temperatura durante el viaje.
Materiales que se deben preferir para el invierno
El plumón sintético o natural compresible ofrece la mejor relación calor-volumen del mercado, muy superior a la lana o el algodón grueso. Un abrigo de plumón o un forro polar se puede comprimir en una bolsa específica para ocupar solo un tercio de su volumen original, una diferencia considerable para el equipaje de mano.
Zapatos de invierno: la trampa del peso
Las botas de invierno, a menudo pesadas y voluminosas, representan otro punto crucial. Al igual que con los abrigos, usar los zapatos más pesados durante el vuelo en lugar de guardarlos puede ahorrar una cantidad significativa de peso en el equipaje de mano permitido.
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